Tips para ser un buen alumno en línea

 Por Gabriel Macías Godoy 

Desde hace ya varios siglos el hombre ha practicado la enseñanza académica y ha buscado nuevos y más efectivos métodos para la transmisión de conocimientos entre la humanidad. Tan es así, que encontramos en la actualidad la posibilidad de completar un grado de estudio preparatoriano solamente sentándonos frente a una pantalla y tomando clases por medio de una plataforma especializada como lo podemos encontrar en el caso de Prepanet, una institución dedicada a fomentar la educación en México por medio ofrecerle a personas con escasez de tiempo y recursos la oportunidad de estudiar sin alterar drásticamente sus actividades diarias. 

Sin embargo, ¿cómo es que debemos aproximar, desde el punto de vista del alumno, estas nuevas tendencias sobre el aprendizaje? Estamos acostumbrados al viejo modelo que recae en el típico alumno sentado en un banquillo esperando adquirir conocimientos y destrezas de su maestro, quien, dentro del típico estereotipo, se apoya en un pizarrón y libros para enseñar a sus alumnos. Este modelo, cabe recalcar, no modela para nada la realidad actual de un estudiante que toma clases en línea. ¿Qué destrezas y hábitos son los que definen a un alumno de este tipo? Pues la respuesta es, en cierta medida, muy evidente. Partiendo de que un alumno que toma clases por un medio virtual es uno que no tiene la posibilidad de asistir a una escuela “tradicional” (ya sea por cuestiones de tiempo o recursos), se puede afirmar que el tiempo es un factor determinante en el aprovechamiento y desempeño de un alumno de esta categoría. 

Decimos que el tiempo es la clave para el buen “alumno virtual” ya que, siendo éste un individuo que no interactúa de manera presencial con un tutor u otros alumnos, es de vital importancia para su crecimiento escolar que considere bien el tiempo que debe dedicarle a cada materia en la que esté enrolado. Es decir, es indispensable que el alumno desarrolle un cierto grado de independencia, que es justamente un requisito implícito que tomar clases en línea impone, esto es debido a que, como ya mencionamos, al salirnos del esquema tradicional donde el maestro instruye presencialmente al alumno, no hay una retroalimentación inmediata ni un medio para aclarar dudas que le sea tan efectivo al alumno como aquel ofrecido por el marco tradicional de enseñanza. Por otro lado, esto no es de considerarse completamente negativo, debido a que en términos ideales, si el modelo de aprendizaje en línea es ejecutado correctamente, el alumno puede llegar a desarrollar una madurez mayor en cuanto a la administración efectiva del tiempo, donde éste sabe cuándo tiene que dedicarle más tiempo de estudio a una materia, o incluso, a un tema en específico para poder aprovechar, a sus estándares, lo más posible de sus estudios. 

Resumiendo, las aptitudes más elementales que el buen “alumno virtual” ha de tener son: una buena administración de su tiempo libre, una visión amplia sobre aquello que debe hacer y cuándo debe hacerlo, un sentido de autoconocimiento para saber cuándo está batallando con algo, y un deseo personal por querer sobresalir en aquello que está haciendo. 

Bibliografía: 

Aretio, Lorenzo García. De la educación a distancia a la educación virtual. Barcelona: Editorial Ariel, 2007. 

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